Hay una frase que sintetiza bien lo que pienso sobre esta actividad: haz patria, cría caballos. Llevo más de una década en un proyecto de cría de caballos de polo, y si algo aprendí es que se trata de un trabajo de plazos largos donde los resultados llegan bastante después de las decisiones.
Por qué el caballo argentino
Argentina produce los mejores caballos de polo del mundo y eso no es casualidad. Es el resultado de más de un siglo de selección orientada a un objetivo muy específico: un animal que combine velocidad, capacidad de frenar y girar en espacios cortos, resistencia para sostener el esfuerzo y un temperamento que le permita trabajar en medio del contacto y el ruido de un partido. Ninguna de esas cualidades por separado define a un buen caballo de polo; la combinación sí.
La selección
Criar es elegir. Cada cruza es una apuesta sobre qué características se van a transmitir, y la verificación de si uno acertó llega varios años después, cuando el animal empieza a jugar. Ese desfase obliga a trabajar con criterio y con registro: saber qué líneas dieron resultado, en qué condiciones, y resistir la tentación de cambiar de rumbo ante un resultado aislado.
La doma y la preparación
Un caballo bien criado y mal preparado no rinde. El trabajo de doma en polo es particularmente exigente porque el animal debe responder a señales sutiles mientras el jugador tiene una sola mano disponible. La relación entre el petisero, el domador y el jugador determina buena parte del resultado final. Es un trabajo artesanal que no admite atajos.
La clonación y sus debates
Argentina fue pionera mundial en la clonación equina aplicada al polo. La técnica permite replicar la genética de una yegua excepcional y aceleró de manera notable la disponibilidad de animales de alto nivel. También abrió discusiones legítimas dentro de la disciplina sobre el valor deportivo de la cría tradicional y sobre el equilibrio competitivo. Es un debate que el polo todavía está procesando y que me parece sano que se dé.
El Caburé
El equipo nació como un proyecto de polo amateur y llegó a competir en el Abierto de Palermo, que es el torneo más importante del calendario internacional. Para quienes participamos, ese recorrido tiene un valor que excede lo deportivo: es la comprobación de que un proyecto sostenido en el tiempo, con trabajo de cría propio y con un grupo estable, puede llegar donde uno se propone.
Una actividad que genera trabajo
Detrás de cada caballo hay criadores, veterinarios, domadores, petiseros y campos dedicados a la actividad. La exportación de caballos y de embriones genera divisas y sostiene empleo en el interior del país. Es una industria poco visible que combina tradición con tecnología aplicada, y que representa a la Argentina en un terreno donde somos referencia mundial indiscutida.
Familia, campo y caballos
Esta actividad no la sostiene solo el interés deportivo. Es una forma de vida que combina familia, campo y trabajo con animales, y que me da un contrapeso necesario frente a la gestión empresaria. Los tiempos del campo no se aceleran por voluntad de nadie, y esa es probablemente su mejor enseñanza.