Digitalización y el futuro de la operación naviera

Cómo la tecnología cambió la gestión de una flota en los últimos años y qué transformaciones vienen para la industria del transporte marítimo.
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Federico Virasoro

National Shipping

Cuando empecé en esta actividad, saber dónde estaba un buque implicaba esperar el reporte de posición del capitán. Hoy la posición de toda la flota está en una pantalla en tiempo real, junto con el consumo, la velocidad y el estado de los equipos principales. El cambio no fue gradual: fue una transformación completa de la forma de operar.

Del reporte al dato continuo

El monitoreo satelital y los sistemas de identificación automática permiten seguir cada buque de forma permanente. Eso cambió la planificación: se puede anticipar un retraso, redirigir una operación o ajustar una velocidad para llegar en la ventana exacta que la terminal tiene disponible, en lugar de llegar antes y esperar fondeado quemando combustible.

Mantenimiento predictivo

Los sensores en maquinaria permiten detectar desviaciones antes de que se conviertan en falla. En lugar de intervenir por calendario o por avería, se interviene cuando los datos indican que algo empieza a desviarse de su patrón normal. Para una industria donde una falla en navegación puede significar una situación de riesgo, el salto es importante.

La documentación

El papel sigue teniendo peso en el comercio marítimo, pero avanza la documentación electrónica. Los conocimientos de embarque digitales permiten transferir la titularidad de una carga sin esperar que el documento físico viaje por vía bancaria, lo que resuelve un problema histórico en tráficos cortos donde el buque llegaba antes que los papeles.

Lo que exige la regulación ambiental

Los índices de eficiencia de carbono obligan a medir y reportar consumo y emisiones con precisión. Eso solo es posible con instrumentación y sistemas de gestión de datos. La regulación ambiental terminó siendo, de forma indirecta, uno de los grandes impulsores de la digitalización del sector.

El riesgo que apareció

Cuanto más conectado está un buque, más expuesto queda. La ciberseguridad marítima dejó de ser un asunto de informática para convertirse en una cuestión operativa: un sistema de navegación comprometido es un problema de seguridad física, no solo de datos. La industria está recién empezando a tomarle el peso real a esto.

Lo que no va a cambiar

Se habla de buques autónomos y es probable que lleguen en algún segmento. Pero en el transporte de hidrocarburos, donde una decisión mal tomada tiene consecuencias ambientales graves, el criterio de una tripulación experimentada va a seguir siendo necesario por mucho tiempo. La tecnología amplía lo que una persona puede ver y anticipar; no reemplaza el juicio de quien está a bordo.